Opinión | "Una democracia sólida requiere partidos fuertes, coherentes y capaces de exigir disciplina frente al mandato político que representan ante los ciudadanos". Por Germán Córdoba Ordóñez
Lo verdaderamente peligroso no es que los partidos ejerzan control interno sobre sus militantes. Lo verdaderamente preocupante es que, bajo interpretaciones cada vez más flexibles y politizadas, se termine vaciando de contenido la autonomía partidista que la propia Constitución